La diabetes tipo 2 aparece cuando el cuerpo no utiliza bien la insulina o no produce suficiente, y la glucosa —el azúcar de la sangre— permanece elevada. Puede desarrollarse poco a poco y durante un tiempo no causar molestias. 1
¿Qué podrías notar?
- Mucha sed, más de lo habitual: el término médico es polidipsia.
- Orinar más cantidad de lo normal, a menudo yendo al baño con mayor frecuencia, incluso de noche: el aumento de la cantidad se llama poliuria.
- Más hambre de lo habitual, aunque hayas comido.
- Cansancio o poca energía.
- Ver borroso, como si te costara enfocar.
- Bajar de peso sin proponértelo.
- Heridas que tardan en cerrar o sensación de hormigueo o adormecimiento en manos y pies. 1
Si estas señales aparecen, especialmente mucha sed junto con más orina o pérdida de peso, consulta pronto. Pueden tener otras causas y no permiten distinguir por sí solas el tipo de diabetes. No tener síntomas tampoco la descarta: la valoración y los análisis son los que permiten detectarla. 1
El diagnóstico se confirma con pruebas
Los síntomas no bastan para diagnosticar diabetes. El profesional puede utilizar glucosa en ayunas, hemoglobina glucosilada u otras pruebas, interpretando los resultados según tu situación. Si ya tienes diagnóstico, el seguimiento incluye revisar las cifras y el riesgo para ojos, riñones, nervios, corazón y vasos sanguíneos. 1, 2
El tratamiento se adapta a cada persona
La alimentación, la actividad física, el descanso, el control del peso y los medicamentos forman parte de un plan individual. No suspendas metformina, insulina ni otro tratamiento por tu cuenta; las metas cambian según la edad, la función renal, otras enfermedades y el riesgo de hipoglucemia. 2
También conviene revisar la presión arterial, el colesterol, los riñones, los pies y la salud visual según el plan indicado. Si tienes mucha sed, vómitos, respiración anormal, somnolencia, confusión o glucosas muy elevadas que no mejoran, busca atención urgente.
Si necesitas revisar tus cifras o tu tratamiento, puedes solicitar una consulta de Medicina Interna.
Este artículo es educativo y no sustituye una indicación médica personalizada.