La diabetes tipo 2 aparece cuando el organismo no utiliza bien la insulina y la glucosa permanece elevada en la sangre. Algunas personas no presentan síntomas al inicio; otras pueden notar más sed, orinar con frecuencia, cansancio, visión borrosa o pérdida de peso sin explicación. 1

El diagnóstico se confirma con pruebas

Los síntomas no bastan para diagnosticar diabetes. El profesional puede utilizar glucosa en ayunas, hemoglobina glucosilada u otras pruebas, interpretando los resultados según tu situación. Si ya tienes diagnóstico, el seguimiento incluye revisar las cifras y el riesgo para ojos, riñones, nervios, corazón y vasos sanguíneos. 1, 2

El tratamiento se adapta a cada persona

La alimentación, la actividad física, el descanso, el control del peso y los medicamentos forman parte de un plan individual. No suspendas metformina, insulina ni otro tratamiento por tu cuenta; las metas cambian según la edad, la función renal, otras enfermedades y el riesgo de hipoglucemia. 2

También conviene revisar la presión arterial, el colesterol, los riñones, los pies y la salud visual según el plan indicado. Si tienes mucha sed, vómitos, respiración anormal, somnolencia, confusión o glucosas muy elevadas que no mejoran, busca atención urgente.

Si necesitas revisar tus cifras o tu tratamiento, puedes solicitar una consulta de Medicina Interna.

Este artículo es educativo y no sustituye una indicación médica personalizada.